Una patente es una forma de protección contra una invención. Es un toma-y-dame entre la sociedad y el inventor. El inventor divulga el invento, y la sociedad le da un monopolio limitado en tiempo para que obtenga valor comercial.
Hace algunos siglos, un inventor tenía que mantener una idea en secreto para beneficiarse de ella económicamente. Por ejemplo, si alguien creaba un medicamento, nunca le habría dicho a nadie como lo inventó. De esa manera sucedió que algunos inventores se llevaron conocimientos valiosos a la tumba.

La palabra "patente" tiene una raíz Latina que significa "estar abierta". El sistema de patentes fue creado para proporcionarles a los inventores un incentivo para divulgar sus inventos. El inventor envía una descripción de su invento a la oficina de patentes, y si el examinador de patentes en la oficina de patentes cree que es verdaderamente una innovación, entonces otorga una patente. Todas las patentes están registradas en un registro de patentes.

A cambio de la publicación del invento, la ley de patentes le da al inventor un monopolio limitado en tiempo de su invento. Durante ese tiempo, el titular de la patente tiene el derecho exclusivo para el invento (hoy son para 20 años). Después de ese tiempo, el invento pertenece al público.

"El beneficio, incluso, de monopolios limitados es demasiado dudoso para resistir a su supresión general"
Thomas Jefferson, Tercer Presidente de EEUU
El monopolio de tiempo limitado es un derecho extremadamente poderoso en las manos del titular de la patente. El titular de la patente puede prevenir a otros de aplicar el conocimiento que está protegido por la patente. Si es necesario, el titular de la patente puede pedirle a una corte ayuda con eso. También puede vender la patente u otorgar licencias (esto es, permisos para usarla), y es libre para negociar el precio para cualquiera de estas cosas.

Esta forma de protección trae una variedad de problemas. El más grande de ellos es que usted puede violar una patente incluso sin saber que existe. El que primero registra la idea es a quien le pertenece, y puede utilizar la patente tanto contra aquellos que roban su idea como contra cualquiera que tenga la misma idea después de él. No importa si usted puede probar que usted tuvo la idea independientemente, y que usted ni siquiera sabía sobre la patente. Usted es culpable de violación de patentes, y en el peor de los casos, puede ir a la cárcel por esa razón.

Depende del invento si el arreglo es justo, razonable y beneficioso para el público. Si el invento es verdaderamente ingenioso, entonces eso es aceptable. En ese caso, es bastante improbable que usted tenga la misma idea de manera independiente durante los 20 años en los que la patente es válida. Sin embargo, hoy en día existen millones de patentes y la minoría de ellas representan logros importantes.

"La ley de patentes proporciona a los inventores un derecho exclusivo frente a la nueva tecnología a cambio de la publicación de la tecnología. Esto no es apropiado para industrias como las de desarrollo de software, en las que las innovaciones ocurren rápidamente, pueden hacerse sin una inversión capital substancial, y tienden a ser combinaciones creativas de técnicas conocidas previamente."
Política de Patentes de Oracle Corporation
En algunos campos, el sistema de patentes funciona mejor (o menos peor) que en otros. Hay quejas sobre el sistema de patentes en cada área. La gente protesta contra las patentes en genes humanos, por razones éticas y porque tal conocimiento debería pertenecer al público. Las pequeñas y medianas empresas en todas las áreas de la tecnología ven que las grandes corporaciones han pervertido el sistema de patentes y usan las patentes como un arma estratégica.

Los aspectos negativos del sistema de patentes son todavía tolerables en áreas en las que hay un beneficio tangible. La mayoría de los economistas tienen fuertes reservas en lo que concierne a las patentes, mientras que profesionales legales (que potencialmente ganan dinero con las patentes) las defienden. Si hay un área en la que los economistas creen que el sistema de patentes puede ser beneficioso para la economía y para la sociedad, entonces es el área de los farmacéuticos. En ese campo, las investigaciones son muy caras, y nadie gastaría cientos de millones en la creación de un solo producto sin protección de largo alcance. En todas las demás áreas, hay fuertes indicaciones de que el sistema de patentes causa más daños que beneficios. Y para software de computadores, no está muy lejos de ser totalmente demente.

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