Por intermedio del Consejo de la UE, los estados miembros de la UE ejercen influencia sobre el proceso legislativo con respecto a una directiva de patentes de software.
El país que más ha reclamado patentes de software hasta el momento ha sido Irlanda. Durante la presidencia irlandesa de la Unión Europea en el primer semestre de 2004, el Consejo de la UE logró un "acuerdo político" sobre una directiva de patentes de software bajo circunstancias dudosas. Irlanda es un paraíso fiscal para las filiales europeas de varias corporaciones grandes norteamericanas, como Microsoft. Esas empresas estadounidenses no tienen que pagar sino unas tasas impositivas muy bajas (como el 10%) cuando constituyen sus filiales europeas en Irlanda. La economía irlandesa depende bastante de dichas empresas, y es un hecho conocido por todos que Microsoft patrocinó la presidencia irlandesa de la UE.

Las tasas impositivas bajas en Irlanda sobre las empresas de software representan ya un problema para el resto de Europa. Los países en los cuales las empresas respectivas sacan sus mayores ganancias reciben casi nada en impuestos, porque las empresas declaran en aquellos países que sus filiales no son sino agencias locales de mercadeo. Pagan a esas filiales por sus "servicios" poco más de lo que gastan. Despachan los productos desde Irlanda, y es entonces en ese país donde se hacen las ganancias. Cuando Irlanda intenta sujetar a Europa a un régimen de patentes de software, persigue sus propósitos de corto plazo en contra de los intereses del resto de Europa. Es una política egoísta y con poca visión de futuro (porque Irlanda misma debería estar interesada en una industria de software competitiva e innovadora). El problema se radica en que muchos otros países no lo entienden.

La influencia ejercida por las corporaciones grandes sobre los gobiernos de varios estados miembros de la UE generalmente es muy fuerte. En algunos países, la posición del gobierno con respecto a las patentes de software se define sencillamente por un número reducido de corporaciones grandes. Finlandia y Suecia son dos ejemplos. Existe también en Francia una tendencia a prestar más atención a los intereses de las corporaciones grandes que a empresas pequeñas y medianas.

El debate sobre las patentes de software es especialmente intenso en Alemania. En ese país, los intereses de corporaciones grandes como Siemens y Bosch entran en conflicto con un fuerte "Mittelstand" (la expresión alemana para referirse a los SME), una comunidad libre vibrante, y administraciones públicas que adoptaron software libre en gran escala. La Oficina Europea de Patentes también tiene su sede en Alemania. El anuncio por parte de la administración municipal de Munich de que iba a congelar temporalmente su proyecto de migración Linux ha intensificado aún más el debate sobre las patentes de software en Alemania. El gobierno alemán recomienda a las administraciones públicas en todo el país migrar a fuentes libres ("entre más temprano mejor"), pero comparte gran parte de la responsabilidad por el acuerdo político sobre las patentes de software anunciado por el Consejo de la UE el 18 de mayo de 2004.

España adoptó la posición más firme en contra de las patentes de software el 18 de mayo de 2004. Mientras que otros países se abstuvieron de votar y por eso no apoyaron la patentabilidad del software en el Consejo de la UE, España envió un mensaje mucho más claro, porque era el único país que votó "No" a las patentes de software.

En términos generales, la situación sigue en un estado de cambio. Existe la esperanza de que aún más países apoyen a aquellos que entienden las implicaciones negativas de las patentes de software en Europa. La mejor manera de mantenerse al tanto de los acontecimientos políticos es visitar esta página de Internet de vez en cuando, y le recomendamos especialmente nuestros foros de discusión. Allí encontrará la información más actualizada y reciente. La página de Internet de la FFII también es reconocida por sus noticias actualizadas con respecto a las patentes de software.

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