Es malo si alguien le roba y le quita su dinero. Pero es peor si el ladrón le dice que en realidad eso es bueno para usted. Es exactamente lo que hacen algunas de las personas que quieren poner las patentes en contra de los PME.
No hay duda de que una gran cantidad de pequeñas y medianas empresas (PYME) están muy preocupadas por las patentes de software. La CEA-PME, una organización de 22 asociaciones de PYME de 19 países, con sede en Bruselas, es uno de los críticos más importantes de las patentes de software. La FFII, el grupo más activo de Europa en contra de las patentes de software, ha recibido el apoyo de miles de compañías y empresarios. Cuando el Ministerio Federal de Economía y Trabajo de Alemania publicó un cuestionario sobre las patentes de software, recibió aproximadamente 1000 respuestas, principalmente de pequeñas y medianas empresas, en 10 días, aunque sólo esperaba recibir unas 100.

Es una hipocresía por parte de algunas corporaciones grandes exigir patentes de software para después decir que las PYME beneficiarían de ellas. Las PYME son capaces de hacerse oír. No necesitan que las corporaciones grandes hablen por ellas, y tampoco han dado su autorización para que lo hagan. Además, los miembros del sistema de patentes, incluyendo los abogados de patentes, no son representantes legítimos de las PYME en este tema. Es demasiado obvio el auto-interés de quienes ganan dinero con las patentes.

"Muchas empresas grandes que operan a nivel mundial, incluyendo empresas europeas, parecen estar de acuerdo con un régimen para patentar el software. Pero la mayoría de las empresas pequeñas están en contra del mismo".
PriceWaterhouseCoopers
La única forma en que las PYME pueden beneficiar de las patentes de software es si se convierten en especuladores de patentes. Si una empresa no tiene productos en el mercado, o si únicamente tiene productos muy especializados que corresponden básicamente a una patente única de software, tienen con toda seguridad la capacidad de hacer respetar sus patentes contra las grandes corporaciones. Sin embargo, bajo todos los demás escenarios, el sistema de patentes representa para las PYME una desventaja. Mientras que las grandes corporaciones pueden permitirse el lujo de solicitar varias patentes cada día, las PYME tienen que enfocar sus esfuerzos en el desarrollo de sus productos. Las PYME no pueden gastar tiempo en solicitar patentes que pueden utilizar de manera más productiva en el desarrollo.

Sería una misión suicida por parte de una PYME demandar a una corporación grande con respecto a una patente si la PYME depende de los ingresos provenientes de las ventas de sus propios productos. Supongamos que una empresa con un solo producto tiene 300,000 líneas de código. Es una cantidad importante, pero no excepcionalmente grande. Existen muchos programas que consisten de millones de líneas de código. Entonces, si la empresa quisiera demandar a IBM con respecto a una patente, primero tendría que asegurarse que no estuviera "infringiendo" ninguna de las patentes de IBM. Comparar 300,000 líneas de código de programa con 40,000 patentes, cuando cada patente está descrita en texto escrito en un lenguaje muy abstracto que llena varias páginas, es, sencillamente, imposible. Entonces, la pequeña empresa ni siquiera puede intentarlo. Y si lo intenta, IBM rápidamente le hará entender a la empresa pequeña que en el sistema de patentes, la ley del más fuerte predomina.

Haga clic aquí para leer sobre la mentira que dice que la directiva de la UE de patentes de software debería sancionar la práctica de la EPO